El costo primo es la suma de los materiales directos y la mano de obra directa que hicieron falta para producir algo. Se llaman directos porque puedes seguirles el rastro hasta una pieza concreta: sabes que esta tela y estas horas de trabajo fueron a parar a ese producto.
Piénsalo como los dos gastos más honestos de todos. No son estimaciones repartidas ni prorrateos: son el material que entró por la puerta y el pago de las manos que lo transformaron. Por eso el costo primo es la primera cifra que conviene dominar cuando quieres saber cuánto te cuesta de verdad hacer una cosa.